Ignacio Aguado, portavoz de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid: “Queremos garantizar la estabilidad, pero no vamos a dar un cheque en blanco a nadie”

La búsqueda del equilibrio entre la gobernabilidad y el ejercicio de la oposición es, asegura Ignacio Aguado (Madrid, 1983), la gran constante en el trabajo de Ciudadanos, situándose en un alambre que en nuestra zona ha dado lugar a situaciones como las vividas recientemente en San Lorenzo de El Escorial o Las Rozas, donde las discrepancias han derivado en la salida de varios concejales. De todo ello hablamos con el portavoz de la formación naranja en la Asamblea de Madrid aprovechando la visita realizada hace unos días a Collado Villalba.
El voto de los cuatro concejales de Ciudadanos en Collado Villalba resulta determinante en muchos casos. ¿Cómo es la situación?
Al ser decisivos, no es suficiente con hacer una oposición clásica, sino que hay que hacer una oposición responsable. No se puede aprobar cualquier ocurrencia del resto de grupos, sino que hay que actuar con un plus de responsabilidad y sentido común. Creemos que estamos haciendo lo que tenemos que hacer, que es apretar al Gobierno del PP, exigirles cambios e intentar condicionar sus políticas en favor de los vecinos.

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Ignacio Aguado, en la calle Real de Collado Villalba / Fotografías: Rafa Herrero

¿Os planteáis entrar a formar parte del Gobierno, tanto aquí como en la Comunidad de Madrid?
A día de hoy no. El pasado mes de febrero, en el Congreso del partido se decidió que no entraríamos en gobiernos municipales ni autonómicos hasta el siguiente ciclo electoral. Creo que es bueno dedicar esta legislatura a coger una experiencia política que no teníamos, para que cuando llegue el momento de gobernar lo hagamos mejor que los que están. Hay otros partidos que prefieren entrar a gobernar a cualquier precio, sin tener la más mínima idea de cómo se gestiona un presupuesto, y ahí tenemos las consecuencias. En las ciudades del cambio, como dicen ellos, es un cambio a peor.
Hablaba antes de la falta de experiencia de muchos de sus ediles en los municipios donde han obtenido representación, pero en el caso de Collado Villalba el portavoz sí tiene un bagaje importante, ya que durante años fue concejal del PP…
Sí, es un caso donde tenemos la suerte de contar con alguien que ya tenía experiencia política y que conocía bien los problemas del municipio y también lo que había hecho el PP, y por tanto lo que había que corregir. Lo que intentamos es ejercer toda la presión posible, aunque sin poner en riesgo la estabilidad, porque entendemos que ha ganado el Partido Popular y tiene que gobernar la lista más votada. A partir de ahí, con la fuerza que tenemos, tratamos de condicionar sus políticas.
Esa búsqueda de equilibrio entre oposición y responsabilidad, ¿genera problemas en el día a día de los grupos municipales? Porque nos encontramos casos de discrepancias evidentes, como en San Lorenzo de El Escorial, donde se ha producido la salida del que fuera candidato del partido…
En la mayoría de los municipios no hay problemas y creo que los vecinos entienden nuestro papel. Somos capaces de sacar adelante medidas con unos y con otros, siempre y cuando beneficien a la localidad. En el caso de San Lorenzo hubo una disparidad de criterios y al final cada uno ha ido por su lado. Uno de nuestros dos concejales ha decidido abandonar el grupo; yo lo respeto, aunque no comparto las razones. Me parece que estamos haciendo un buen trabajo. A pesar de que no gobernamos, hemos conseguido bajar el IBI un 8,5%, y eso viene recogido ya en los presupuestos de 2017.
En realidad la bajada sería efectiva no este año, sino en 2018…
Cuando hablamos de impuestos, siempre decimos lo mismo: ojalá pudiéramos bajarlos más y ojalá pudiéramos hacerlo ya, pero las realidades municipales y autonómicas son las que son. En el caso de San Lorenzo no conozco exactamente si finalmente será en 2017 o 2018, pero la voluntad del partido es bajar impuestos allí donde se puede.

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El ya ex portavoz, Víctor Rufo, también afirmaba que las negociaciones se habían llevado a sus espaldas…
Las negociaciones de los presupuestos municipales se hacen de forma autónoma, no hay ningún tipo de control a nivel regional, aunque sí unas directrices. Cuando hay problemas, se intenta ayudar o buscar una solución de consenso. En este caso, al ver que existía una contradicción entre lo que pensaban nuestros dos concejales, el partido tuvo que plantearse qué hacer y ver si merecía la pena o no apoyar los presupuestos. Pensamos, al igual que el portavoz actual, que sí se cumplía el programa y que tenía sentido dar ese voto a favor si se garantizaban nuestras peticiones.
¿Existe la posibilidad de que, tras este acuerdo, Ciudadanos se incorporase al Ejecutivo?
No, no nos planteamos entrar en ningún gobierno. Pensamos que tenemos que estar en la oposición, porque además no nos gustan las fórmulas de los tripartitos o cuatripartitos. En las próximas elecciones ya veremos, pero ahora queremos respetar lo que salió en las urnas y el criterio que se adoptó en su momento.
Este caso se une a la reciente marcha de dos ediles en Las Rozas, donde las dificultades son notables desde el inicio mismo de la legislatura. ¿No son demasiados problemas?
No, yo creo que no. Es que Ciudadanos pasó de tener representantes únicamente en Villanueva del Pardillo a tener concejales en más de 40 municipios de la región. Los casos de ediles que han decidido marcharse se cuentan con los dedos de la mano. Está dentro de la normalidad.
En Galapagar el grupo municipal de Ciudadanos votó en principio en contra de los presupuestos, aunque después, en la cuestión de confianza planteada por el alcalde, se abstuvo… ¿Cómo valora esta situación?
Ya digo que esa es una decisión que se toma a nivel local. Lo que más echamos en falta es una actitud distinta del alcalde, porque desde nuestro punto de vista está demasiado centrada en la vieja política, en gobernar de espaldas al resto de grupos. No estamos cómodos con eso, pero también somos conscientes del peso que tenemos y entendimos que por responsabilidad había que permitir que hubiera presupuestos.
En cambio, el alcalde dice que en esta localidad Ciudadanos hace seguidismo de Podemos…
Bueno, eso nos dicen en todos los municipios, e incluso la presidenta regional, siempre que no apoyamos alguna de sus medidas. Ya no estamos en la época de las mayorías absolutas y el que quiera contar con nuestro apoyo, tendrá que sentarse a negociar. Somos flexibles y estamos dispuestos a ceder, pero no queremos el ordeno y mando que hemos vivido en la Comunidad de Madrid, al igual que en muchos en municipios, durante más de 20 años.

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Seguimos con casos complicados. En Collado Villalba, la concejal Mónica Díaz no se ha llegado a marchar, pero al menos desde fuera da la sensación de que está un poco apartada, no participa en actos públicos, ni tampoco interviene en los Plenos con asiduidad…
No conozco muy bien el caso, pero sé que el partido al final tiene que ser capaz de ponerse de acuerdo a nivel municipal y que muchas decisiones tienen que ser consensuadas internamente. El que tiene la responsabilidad de marcar la línea política es el portavoz y donde surgen discrepancias se trata de solucionar. Pero no creo que sea un problema significativo en Ciudadanos. Todo lo contrario, me parece que lo estamos llevando bastante bien para llevar dos años en política municipal y autonómica.
Igual que en la Comunidad de Madrid se ha llegado a un acuerdo con el Partido Popular para aprobar los presupuestos, ¿será posible en Collado Villalba?
Ojalá. En la Comunidad hemos hecho un esfuerzo importante las dos partes, PP y Ciudadanos, y hemos conseguido un presupuesto que es objetivamente mejor que el de 2016. Los 17 diputados que tenemos son los más rentables de toda la Asamblea, porque estamos condicionando a todo un Gobierno regional y la gestión de 18.000 millones. Eso es política útil en estado puro. En Villalba el objetivo es el mismo: garantizar la estabilidad, que haya reformas y que haya presupuestos, pero no a cualquier precio. No vamos a dar un cheque en blanco a nadie.

Una de las cuestiones que Ciudadanos ha planteado en la Asamblea de Madrid, aprobándose finalmente con el apoyo de todos los grupos, es la ampliación de la línea C-3 de Cercanías hasta Robledo de Chavela y Santa María de la Alameda. ¿En qué punto se encuentra este proyecto?

Ese tema lo hemos llevado a Pleno y a Comisión. También al Congreso, porque al final Cercanías es un tema que corresponde al Ministerio de Fomento, y ahí no tenemos capacidad para aplicar programas, pero sí para poner el foco político y mediático. Extender la C-3 a Robledo y Santa María de la Alameda, y que además dé servicio a los pueblos de alrededor, es una demanda histórica, porque además vemos que los servicios que se prestan a día de hoy no satisfacen las necesidades de los vecinos. Igual que hemos querido ampliar la C-3, queremos hacerlo con la C-4, que afecta a los municipios del Norte de la región, en el eje de la Nacional I, y extender la línea hasta San Agustín de Guadalix. Es complicado, porque depende del Gobierno de España, pero creo que es el momento de apretar desde todas las instituciones.

M. Mateos / E. Peñas