Escorial Cerrado (un artículo de Félix Alonso, Colectivo Rousseau de San Lorenzo)

La novela “Campo Cerrado” de Max Aub, que narra la historia de un joven castellonense que llega a Barcelona en los preámbulos de la Guerra Civil, y que constituye la primera entrega del “El laberinto mágico”, pone título a la exposición que hemos tenido ocasión de ver en el Reina Sofía. Me he encontrado con algunas cosas que de forma indirecta  hacen alusión a nuestro pueblo.

En los primeros paneles de la exposición, se exponen varios ejemplares de VÉRTICE, revista de ideología falangista con una publicación periódica, de lectura obligada para algunos de los que ofrecían el pregón en el día de la Romería en aquellos años. Hay un libro muy interesante editado por la Hermandad de Romeros en los que aparecen los primeros pregones, que tuve ocasión de leer y que considero interesante para confeccionar una historia completa  de nuestra romería.

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En otra sala se hace referencia a la revista “Reconstrucción”, vinculada directamente al organismo Regiones Devastadas, en la que se nos muestra la arquitectura española realizada a partir de la finalización de la Guerra Civil, ofreciendo un testimonio de los objetivos y finalidades del régimen. En julio del 36, según se nos dice en el programa de este año, la imagen de la virgen fue saqueada, destruida y quemada en el patio del actual Santuario, y posteriormente se constituyó  la “Junta de Reconstrucción”, con el fin de reconstruir la ermita.

Viendo en la exposición la película de Manuel Augusto García Viñolas “Boda en Castilla”, la recuperación del acervo popular era un objetivo primordial del régimen, pero también se movieron otras claves, como muy bien se detallaban cada año en los carteles que Antonio Cobos confeccionaba al efecto, y donde “lo mariano” tenía una especial preponderancia. En la película, después del sermón a los contrayentes, se escenifica el “baile de la manzana”, un rato para el divertimento, y es que eso no puede faltar si se quiere mantener la hegemonía espiritual.

Otro elemento de conexión con nuestro pueblo fue un cuadro de Dalí presentado en la exposición de arte contemporáneo español celebrada en Buenos Aires en 1947, en pleno apogeo de las relaciones Franco-Perón. Se trata del Retrato del embajador Cárdenas, quien apoyó a la sublevación de Franco desde su embajada en París. Este retrato, desaparecido del mapa durante las últimas décadas, supone uno de los hallazgos importantes de la muestra y resume aquel entorno: el Monasterio al fondo, los personajes centrales del cuadro de “Las Lanzas” de Velázquez en el medio plano –el perfecto ejemplo de diplomacia española–, y un tipo de composición espacial que aúna una fina capa de surrealismo con el más perfecto estilo académico.

Paseando el día  del pregón por la lonja con Skiper (el perro de mi hijo) me vino una imagen a mi memoria al ver la comitiva que se dirigía al colegio Alfonso XII: Don Teodosio seguido de las fuerzas vivas, con sus trajes oscuros y corbatas sin colores vistosos, Antonio Cobos, Gaby Sabau, Alfonso Martín, Rosario Muro, Amparito Hernández, Víctor Espinos, Fernández Shaw, Xabier Cabello Lapiedra, Parada… El tiempo pasa pero queda su esencia, y ahí iban los nuevos a escuchar un pregón que con toda probabilidad exaltaría las virtudes de la Virgen.

Mi romería es una fotografía de un niño guapo sentado de “romero” encima de un melón, al tiempo que me ponían cogido a burrito  para ver pasar las carretas de los veraneantes. Tuve, como es lógico, mis participaciones etílicas y hasta hice alguna carreta, pero ahora me cuesta bailar el rondón, aunque estoy seguro que lo intentaré el año que viene.