El ovni de La Jarosa y otras leyendas sobre humanoides y avistamientos de objetos no identificados en la Sierra de Madrid

Los cazadores de ovnis tienen una cita en Guadarrama este viernes, 29 de junio, actividad que se enmarca dentro de las Jornadas de Parapsicología de esta localidad, tal como informamos en “Aquí en la Sierra”. El encuentro tendrá lugar en el embalse de La Jarosa, donde todavía se habla de un extraño fenómeno que ocurrió a principios de los 80. Así lo explicaba en una entrevista publicada en 1994 por el diario “El País” el periodista e investigador Enrique Muro: “Los vecinos del pantano cuentan que vieron salir del agua una gran bola de fuego que incendió toda la zona. Los ovnis pueden ser de formas y colores muy diversos: conos, prismas, triángulos o una simple luz. El que más me impresionó apareció en agosto del 91 en La Jarosa. Era precioso, entre rosa, naranja y rojo. Estuvo allí unos treinta segundos, y como vino se fue”.

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¿Y cómo sabe que no era un lucero, un meteorito o una lluvia de estrellas?, le preguntaba la autora del artículo, Sol Alonso, a lo que Muro respondía que “cuando se hace trabajo de campo, antes de dar la alerta, contactas con otros centros, consultas a los observatorios, compruebas que no ha sido un globo sonda, ni Venus, ni Saturno. Y cuando se produce un avistamiento, vamos al lugar y preguntamos a la gente”.

rutaovniEl Escorial, Las Navas del Marqués, el pantano de Valmayor, Valdemaqueda y, sobre todo, Robledo de Chavela -donde se encuentra la estación aeronáutica de la NASA- son otros enclaves del entorno serrano donde en algún momento hay quien ha asegurado haber asistido a un avistamiento de objetos volantes no identificados. De hecho, incluso se llegó a reseñar en “El País” un supuesto avistamiento de un artefacto triangular que habria pasado por la estación de Chamartín para dirigirse luego hacia Robledo.

Otras leyendas hablan incluso de humanoides, como relataba el periodista David Benito en 2011, especialista en ufología y autor de un libro documental sobre el Área 51: “Hay numerosos testimonios de avistamientos de ovnis y alienígenas sobre los pantanos de Pedrezuela y de El Atazar”, explicaba en un artículo publicado en el diario “Qué”. Una farmacéutica de Lozoyuela aseguró, en una entrevista publicada en 1989 por el investigador Manuel R. Salazar, que había recibido en su establecimiento la visita de un hombre, muy alto y con acento extranjero, que quería un jarabe “para sumergirse en el pantano”. La visita se repitió al año siguiente, añadía, en esa ocasión acompañado de un segundo hombre, muy parecido físicamente.

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Titular en el diario “ABC” acerca de un supuesto avistamiento en 1968

Pero sin duda uno de los fenómenos ufológicos más llamativos se produjo en 1978, cuando un hombre, que decía ser extraterrestre, aseguró que existía una base submarina en el embalse de Pedrezuela. De hecho, incluso se llegó a organizar una quedada, secundada por unas 3.000 personas, para rastrear el pantano. Eso sí, no se encontró ningún rastro de objetos extraños. El Vellón, El Berrueco (donde en su momento hay quien aseguró haber visto humanoides de más de tres metros de altura) o La Cabrera son algunos de los municipios que también forman parte de la ‘ruta ovni’ en la Sierra Norte de Madrid.

Y así explicaban desde el Grupo Daguian Madrid, uno de los impulsores de esta alerta ovni en Guadarrama, la experiencia vivida en La Jarosa el 13 de junio de 2015, con la participación de entre 80 y 90 personas: “A las 22:30 h. se pudo apreciar una luz, que en principio tenía las caraterísticas propias de un satélite, pero que en la ejecución de su previsible trayectoria hacia el norte, realizó un inesperado retroceso sobre su propia ruta desapareciendo sin más. En torno las 02:40 h. uno de los asistentes se percató de una luz de color azulada, la cual se encontraba al nivel del agua pudiendo ser que estuviese al otro lado del pantano próxima a la orilla e incluso ya en tierra, su posición era sur-suroeste, desapareciendo en cuanto prestamos atención. Hacia las 04:45 h. prácticamente en la parte final de la experiencia, es observada en nuestra vertical otra luz con dirección norte-sur, que, si en un principio no llamó la atención por su estabilidad lumínica, trazado y velocidad uniformes (satélite), sí que lo hizo al cabo de diez segundos de su avistamiento debido al notable cambio de intensidad en su luminiscencia, aumentando su diámetro cuatro o cinco veces más y volviendo a su estado original para luego desaparecer sin dejar rastro”.